Las cenizas de Pompeya (II)

Peter Johan Valdemar Busch, "Pompeya"

Se llamaba Giuseppe Fiorelli.

Estaba ya por aquel entonces bien andado el siglo XIX.

Y el mundo académico se disponía a nombrarlo primer director científico de las excavaciones de Pompeya.

Giuseppe Fiorelli
Giuseppe Fiorelli

Pompeya.

Nuestra ciudad de las cenizas. La tumba hecha de lava vomitada por un volcán.

Sus manos de arqueólogo la descubrieron intacta... dormida como estaba desde hacía más de 1.500 años entre las sábanas negras del sarcófago que le regaló el viejo volcán: aquel Vesubio rico... siempre vestido con su traje de pinos, de olivos, de viñas, que para ella no había sido nunca más que una montaña temblorosa.

Una montaña que no la iba a sepultar.

Y descubrió los moldes: los de los animales, los de los hombres.

Inyecta yeso, Giuseppe Fiorelli, en esos moldes. Y le salen los cuerpos. Y le salen las bocas abiertas. Y los dientes apretados. Y los brazos que luchan por agarrarse a la eternidad.

Él los saca de sus huecos vacíos.

Y los enseña al mundo. Y el mundo contemplará por vez primera unos fantasmas de escayola. El relleno de las almas que, un día, colmaron de vida una ciudad confiada que jamás llegó a pensar siquiera en la muerte.

✏️ Imagen de cabecera: Peter Johan Valdemar Busch, Pompeya

El presente relato fue publicado, por primera vez, el día 19 de junio de 2012 en mi viejo blog: Cuentos de Brocelianda.

 Para que no se pierdan en el olvido, dejaré que dormiten aquí, bajo estas poquitas líneas, el comentario que recibió en aquel momento y la respuesta que yo le di 🙈, mira:


"Beato de Fernando I y doña Sancha" (BNE Vitr/14/2). Detalle
✨️✨️ No te vayas, peregrin@, sin dejar un comentario... 🙏🏻 Que, mientras esté formulado desde el respeto, será muy bien recibido 🙃✨️✨️
✨️ Lola ✨️

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