![]() |
Se llamaba monseñor Pandolfo Pucci.
Le ofrece casa y comida. Lo admira. Ve en él la frescura, la rebeldía, la novedad que al anquilosado mundo del arte le faltaba desde hacía tanto tiempo.
Apuesta por él y lo hace fuerte.
A cambio, Michelangelo solo tendrá que realizar copias de las obras piadosas que monseñor Pucci le encarga para el convento capuchino de su pueblo: Racanati; y pasar muchas horas en libertad, que aprovechará para pintar lo que le viene en gana: es de este momento su Muchacho mordido por un lagarto, inspirado en el Retrato de su hijo Asdrúbal, picado por un cangrejo que Sofonisba de Anguissola había dibujado al carboncillo y él había visto una vez en Cremona: y es desde este momento desde el que no habrá marcha atrás en la historia de la pintura.
No la habrá.
Que Caravaggio hace una cosa que no se había hecho hasta ahora: pinta un instante. Uno.
Uno solo.
![]() |
Caravaggio, Muchacho mordido por un lagarto (1596) |
Luego vendrán el Muchacho pelando una fruta; Muchacho con cesto de frutas; Concierto de jóvenes o Los Músicos; Naturalezas muertas; Tañedor de laúd y la Magdalena penitente.
![]() |
Caravaggio, Tañedor de laúd (1595) |
Hasta que, tres años y tantas obras maestras más tarde, se marcha de la casa de su protector -sin que nadie sepa en realidad muy bien por qué-. Y volverá a la pobreza. Y a su vagar por las calles romanas. Otra vez.
Vagaremos también nosotros con él, si quieres, mañana...
✏️ Imagen de cabecera: Caravaggio, Muchacho pelando una fruta (1592)
Este relato apareció publicado, por primera vez, el día 24 de julio de 2012 en el blog Cuentos de Brocelianda
![]() |
✨️✨️ No te vayas, peregrin@, sin dejar un comentario... 🙏🏻 Que, mientras esté formulado desde el respeto, será muy bien recibido 🙃✨️✨️
✨️ Lola ✨️
Comentarios
Publicar un comentario
Gracias por ser parte de mi mundo 😇🙏🏻