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Estoy muy cansada. Sin que sea cierto, me pareciera llevar el peso del plomo sobre los hombros. Me pareciera que toda yo me estoy volviendo de plomo. Y aún no sé ni cuánto tarda ese metal en hacerse de oro...
No te lo he dicho, pero me he sentado.
No te lo he dicho y ya estoy sentada sobre una piedra. Es grande. Y lisa. Lo suficientemente grande -y lo suficientemente lisa- como para aguantar el peso de mi carga hasta que me levante. Y me vaya.
Tampoco te lo he dicho, pero es una piedra encantada. Aunque no sé por qué pienso que tal vez te sorprendas al leer esto, cuando de sobra sé que sabes que Brocelianda entera se mueve al son con que balancea el viento sus hojas mágicas.
Aquí me quedo, pues. Ya me levantaré. El martes me levantaré...
✏️ Imagen de cabecera: El Bosco, El campo tiene ojos, el bosque tiene orejas 👂✨️✨️
Este relato apareció publicado, por primera vez, el día 27 de septiembre de 2012 en mi viejo blog: Cuentos de Brocelianda
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✨️✨️ No te vayas, peregrin@, sin dejar un comentario... 🙏🏻 Que, mientras esté formulado desde el respeto, será muy bien recibido 🙃✨️✨️
✨️ Lola ✨️
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Gracias por ser parte de mi mundo 😇🙏🏻