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El camino se parte aquí, tú a lo mejor no lo ves, desde ahí desde donde estás sentad@. Pero se parte. Hay una piedra gigante -para Titus B. más gigante que para mí 😅- taponando la senda. El pequeño duende se acerca a ella. Deja -por vez primera desde que lo conozco- el libro en el suelo. Y la manosea llevando los dedos todo lo alto que lo dejan sus brazos…
- Mira, mujercita.
Miro.
- Lleva esculpida una leyenda, ¿la ves? Aquí, casi en la base, a mi altura, entre las sombras. Agáchate, agáchate más.
Al tenderme de bruces sobre el suelo, veo la inscripción. Pero está muy borrosa y escrita en una lengua extraña. No sé leerla.
Titus B. se acomoda sobre la nariz las minúsculas lentes -que lleva atadas con un cordel blanco al chaleco-. Y, con las manitas, va marcando el sendero por el que discurren las palabras.
Y lee:
Libro de los siete capítulos
✏️ Imagen de cabecera: alegoría de la alquimia. Catedral de Notre Dame (París) ✨️✨️
Este relato apareció publicado, por primera vez, el día 9 de octubre de 2012 en mi viejo blog: Cuentos de Brocelianda
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✨️✨️ No te vayas, peregrin@, sin dejar un comentario... 🙏🏻 Que, mientras esté formulado desde el respeto, será muy bien recibido 🙃✨️✨️
✨️ Lola ✨️
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